jueves, 9 de abril de 2009

Narciso y el barro

En el borde de la tarde
una sombra de aceite ha cubierto el canal.
Nada parece mantenerse a flote.
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Caracoles de vidrio se arrastran por el fondo.
Bolsas de plástico imitan el movimiento de los peces.
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De todo esto se alimenta Narciso.
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Mientras mira las algas que le adornan las piernas,
siente que la vida es la danza de los renacuajos,
el espectáculo de la pobreza que nada en calzoncillos.
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En estas aguas,
Narciso se ha vuelto
la flor que resiste el paisaje.
Sus pies forman el barro de origen
sobre el que no volverán sus pasos.

10 comentarios:

Burdelita dijo...

En estas aguas,
Narciso se ha vuelto
la flor que resiente el paisaje.


hay muchos narcisos, lo bueno es notarlo, saludos juancho

Cíclopa dijo...

resiste el paisaje
resiste ser flor

Leticia dijo...

Hola Juan me gustó mucho este poema, tiene imágenes interesantes como esa que dice "la vida es la danza de renacuajos".

Saludos !!

Anónimo dijo...

Interesante como se despliega tu palabra. Urbana.
Fijate www.apuntesdeunloco.blogspot.com
Marcelo Urtubey. Santiago del Estero.

Anónimo dijo...

Juan, cuñado querido, me encanto tu descripcion de lo que yo interprete es un linyera. ¿Tenemos muchos Narcisos en nuestro norte. Un beso. Mariel

Macha dijo...

Amigo, me gusto mucho, hace tiempo que te queria comentar algo, pero por una "cosa" y por la "otra", no lo hice. Bueno adema´s hay que animarse a cometar algo aqui eh?. Jejeje, un abrazo

Ver el mundo es esquivarlo dijo...

Gracias por visitar el blog y tomarse el tiempo en dejar un comentario sobre el poema. Su aporte me sirve mucho.
Nuevamente gracias. Un abrazo grande a todos.

Leticia dijo...

Hola Juan posteate otro..tu público está ávido de textos...

saludos !!

Svor dijo...

Si el mundo no vuelve sus pasos, esperemos que otros lo hagan por el. Todavia quedan cosas bonitas que vivir.

Gabriel dijo...

Amigo, gran poema éste. Has balanceado correctamente los recursos de tus palabras para traernos los sesos en extravismo del que está viendo el origen, pero ya no sabe volver; ni con la nostalgia. Un abrazo Juan, felicitaciones por el trabajo.


Gabriel Gómez Saavedra