domingo, 14 de noviembre de 2010
X
corro, pero no es el tiempo
el que me persigue.
Anoche murió alguien
baleado en plaza de Once,
y siento que debo escribir por él,
escribirle una palabra en la boca muda,
partirle la noche en dos,
un alba que calme sus voracidades.
No estoy apurado,
escribo sin parar,
trato de abstraerme de la hoja,
de la muerte ajena
que me toca como un viento frío.
Es de día, el noticiero así lo dice,
el desayuno sobre la mesa,
el pan groseramente negro.
Una naranja seca rueda hasta mis manos,
todo parece ser tan ajeno
y sin embargo tan sentido.
No estoy apurado,
estoy frente a una bruma blanca
que destruye todo a su paso,
una bruma que va
de los otros a mí,
de mí a los otros.
En instantes habremos tolerado todo,
nos veremos a la cara como extraños
y negaremos toda historia contada.
No estoy apurado,
escribo sobre la marcha.
Nunca será demasiado tarde
para ver caer mis fantasmas.
No hay mentiras,
sólo verdades desnarradas.
No, no estoy apurado,
los personajes de mis poemas
han venido a verme,
siento su abrigo,
su triste memoria.
Planean enterrarme
y festejar mi ausencia;
lo sé porque me lo han dicho al oído
en mis sueños.
No estoy apurado.
volveré de noche
cantando al galope,
tartamudeando versos alegremente.
Habré llenado de amigos el calendario
y todos vendrán a saludarme.
Para ese entonces, espero,
la televisión no dé las coordenadas del fin del mundo,
de una u otra manera
será otro programa para saltear con el control remoto.
lunes, 17 de mayo de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Tres poemas
De las formas posibles...
De las formas posibles,
de los mundos posibles,
nos ha tocado éste.
En una creciente evolución
hemos aprendido a ver las cosas,
las realidades de la realidad, las caras secretas del hombre.
Creo, que no hay otro modo,
aprender es ver,
ver por ejemplo la figura de la bandada en el pájaro,
el hombre solo en la multitud,
o la multitud en el hombre.
Hay formas invertidas en las cosas,
sombras que absorben los objetos…
En éste intento de entender el mundo, soy.
En él soy la vida que perdura,
Soy la imagen que se desnace en un fuego interno.
De un instante a otro he aparecido en este mundo,
pero importo sólo en la medida en que pueda descifrar las cosas.
Ésa es la señal,
el camino de lo justo.
Lo único que puede salvarnos es la continuidad de la creación,
un objeto que de vida y nos mate en el mismo momento.
El Borde
La voluntad de un hombre
puso a un pueblo bajo un puente.
Los sin suelo, ven la luz
a través de las hendiduras de acero que forman su cielo,
de vez en cuando llega un sol lineal hasta ellos.
Cuando están contentos
alzan su espíritu
y cantan un canto ciego,
una voz sin fronteras, ni territorio
que arrastra las plegarias de todos sus nombres
y vuelve en forma de luz entre las vigas del puente.
Cuando su canto es triste,
la luz forma sombras oscuras,
personajes mitológicos de cien brazos y cien piernas
que bailan al unísono el ritmo de la miseria.
Todo esto ocurre en el borde,
mientras, el núcleo ordena callar la voz,
abrir las compuertas de un dique para llevarse el baile y el canto,
y que los cuerpos floten a la deriva por semanas o meses
hasta encontrar otro suelo
en el que su canto pueda aliviar
el brote de la miseria.
Inventar el cielo
Un hueco de luz
traza una línea desde el cielo
hasta el borde de la mesa.
El poeta,
que escribe sin ver la luz,
asciende en ella.
Los ojos del mundo creen haber visto un milagro
y con el tiempo consiguen olvidarlo.
A veces no hace falta ser pájaro,
ni tener alas
para inventar el cielo a medida que uno vuela,
sólo es necesario usar la palabra.
domingo, 3 de enero de 2010
De los usos de la materia
o decirlo de otra manera
le hemos cambiado el nombre al sol
y pretendimos modificar
el movimiento cíclico de la tierra.
Pero apenas nos alcanzó para quitarle el nombre
y jurar a todos que la luz del día
es una pantalla de acero reflejada en nuestras caras.
Tratamos de inventar la imagen del cielo
y sus componentes nos dejaron de rodillas.
Entonces, cubrimos la tierra con láminas grises.
Nos pensaron como dioses
y crecimos verticales hasta comprimir el cielo,
ahora él se arrodilla ante nosotros.
Somos los dueños de la forma,
hemos frenado la naturaleza
y la dejamos mostrarse
sólo entre las guías que unen el asfalto.
Brote verde del fracaso,
revelación natural contra el hombre
que crea y descree del origen de las cosas.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Barrio
Primera vuelta: reconocimiento.
Es necesario descifrar las imágenes dentro de las casas.
Barra, espacio, barra, espacio, barra…
detrás estoy escribiendo lo que el Vigía hará.
Vuelta de cuadra, nueva estrofa.
Juegos de luces a puertas abiertas,
el sosiego es la televisión con el volumen fuerte.
Tres casas adelante, contra un portón
un perro ladra
y el vigía apura el paso.
La seguridad tiene forma animal.
La calle ofrece otras postales, un sueño deportista.
Alguien ha pateado la pelota,
el viento simula el movimiento de una red.
El Vigía volvió a ser joven
-todavía odia el fútbol-.
Dos renglones abajo, he escrito.
El Vigía dobla la esquina,
la avenida le enseña un nuevo rictus,
aprende la velocidad de una ciudad
y cree que el progreso se mueve al ritmo del reguetón.
Vuelta de hoja.
Ha llegado al lado eterno de la manzana.
Los monoblocks son la fotografía del barrio,
la infancia que perdura trepada en las tapias,
entre declaraciones escritas en las paredes.
Plantas y rejas,
de fondo dejaron dos ventanas abiertas a la calle.
Discos sobre libros,
cuadros que hacen de cimientos,
cuadros sobre libros, libros sobre libros.
En todo arte hay un anhelo de salvación.
Esta casa respira.
De vuelta al comienzo. Hoja nueva.
Barra, espacio, barra, espacio, barra…
El Vigía me ha mirado la cara,
en su mano tiene una muerte inventada para mi.
He soltado la lapicera, he dejado de escribir,
pero él se mantiene, sigue siendo.
Su ofrenda ha pasado de la mano hasta la mesa.
Barra, espacio, barra, espacio, barra…
miércoles, 2 de septiembre de 2009
La voluntad vertical
Un hombre toma la mano de su reflejo,
compone un cuerpo,
y comienza el dibujo inicial
que define el borde del caos.
-
¡Has nacido, te he nacido!
Tu existencia me pertenece
en la forma peregrina del hombre.
No serás la suma de las cosas,
ni la confección del barro,
ni el mono que se aventura en dos patas.
Vas a cargar con la historia
y ser la condena de los pecados de la humanidad.
-
No hay nada de especial en esto:
Aprende a sufrir,
pelea, destruye,
impone tu fuerza,
mantente escondido,
genera miedo
y suplica clemencia el día de tu muerte.
Porque yo soy la suma de las cosas,
la razón del cosmos,
el sostén del cielo.
Yo soy la figura primigenia de la voluntad vertical.
lunes, 11 de mayo de 2009
Tupiza
-
la ofrenda de todas nuestras muertes al viento.
-
Un viaje en tren desde un pueblo desolado .
-
a uno incierto. .
-_
Para nosotros, los extraños, .
-
todas las ciudades se parecen .
-
en lo lejano de su construcción, .
-
en la piedad invertida de dios .
-
que nos arrastra desnudos
.
por la tierra.
