viernes, 6 de marzo de 2009

Instrucciones para escribir los márgenes

Escriba desde el límite,
marchite con asfalto las flores.
Aprenda los nuevos designios del mundo,
escriba sucio.
Unte betún en su mano derecha
ráspese los codos contra el zócalo,
camine la calle,
sea la calle.
Ponga el lente de su cámara en los baldíos,
llene de escombros su paisaje.
Tome lo roto del cuerpo
y déjelo en el cuerpo.
Por último, altere la simetría natural,
una los miembros al torso en sentido inverso,
-que su escritura sea brea-.
Porque en el margen
también hay poesía.

jueves, 5 de febrero de 2009

La tarde

------------------------------------------“No te alcanzará la vida para ver
-------------------------------------------cómo ese hombre mira la tarde.
---------------------------------------------El que contempla dura más”
----------------------------------------------------Leopoldo Castilla

¿Es el lienzo lo que inclina al hombre
a la percepción de las cosas,
o es que en su naturaleza existe
una atracción por las formas?
--
En lo verde de la tarde,
arrastra su cuerpo hacia la luz
y piensa en las dimensiones de la materia,
el modo en que las cosas se reúnen,
que lo lleva a mirar la tarde
a perdurar.
---
Quizás las cosas sepan más del orden
que este hombre que se sienta
e intenta lograr una imagen:
el cuadro que resuma su mirada,
la luz y la tarde.

sábado, 6 de diciembre de 2008

The Birds

El bañado exige un andar sin huellas,
con el agua sobre sus rodillas
el cazador se vuelve parte de la bandada,
sigue con paciencia la hoja de ruta
elige a uno,
yergue el cuerpo,
contrae su dedo y vence, por último, la resistencia del gatillo.
-
--
El percutor activa la pólvora,

su sonido
..
------deformará
---
--------------el dibujo
--
----------de la
-
bandada.

---
Alguien
levanta los cuerpos
y con cuidado les anuda el cuello.
--
El cazador descansa su arma
y sigue el camino del bañado;
el otro espera una nueva orden,
el acto que lo incluya en la jornada del cazador.

viernes, 10 de octubre de 2008

Ars Poetica

Detrás de una vidriera,
sentado en un café,
un hombre cuenta los pasos que lo separan de un poema,
repasa un mismo verbo hasta gastarlo
y parece no entender
que no es cuestión de medir distancias.
-por si pasara algo interesante-
lleva en la mano un Rivadavia bastante roto,
el último poema le costó
varios golpes en las tapas,
una rotura de espina
y un par de hojas sueltas.
Cuando consigue concordar dos ideas
se apura en armar un verso.
Cuando fracasa, culpa a su mala memoria,
al descuido en la calle,
a la velocidad de los días.
Entonces promete nuevos comienzos,
un horizonte sano,
una gasa limpia que facilite un poema.
Pasa sus días a dieta,
le tiemblan las manos cuando lee a Cortázar;
arremanga las hojas en blanco
arruga sus brazos
y al final, cansado,
abre su cuaderno y asume el fracaso
como el inicio de un nuevo poema.

jueves, 7 de agosto de 2008

V

Sobre una línea
un hombre siente el vértigo
como una posibilidad innecesaria.

Con sus pies imantados
en el borde
________del
__________.precipicio
intenta encontrar un punto fijo
y espera que las reglas de la física
lo abandonen esta noche.

Primero un paso
para marcar el ritmo de su oficio
luego un suspiro y otro paso.
La cuerda, casi tensa,
le altera el equilibrio
y el hombre encuentra en otros ojos
el vértigo que consideraba innecesario.

El público, que lo ve crecer en descenso,
entiende que sólo en la caída
el hombre y su trabajo
se justifican.

viernes, 6 de junio de 2008

IV

Una flor, cansada del rito de la fotosíntesis
dobla su tallo y hunde su cabeza en la tierra.
Al sentir el olor de un cuerpo
piensa que eso sienten los hombres
cuando huelen una flor.
Separa los pétalos para ver
un muerto, materia de olvido,
una matemática incierta
de números en descomposición.
Con una espina le corta un párpado
y obliga al hombre
a ser víctima de la literatura.
Al hundirse en la tierra la flor entiende
que la libertad no tiene grados.
Para el cuerpo,
la muerte no tiene olor a muerto.

martes, 6 de mayo de 2008

Numb

Una mosca choca repetidamente contra el vidrio.
Desde su plano externo
el paisaje es un caos ordenado,
una pila de libros,
algo de bebida y los restos de un cigarro
desparramados sobre una mesa.
Desde el plano interno,
un hombre levanta su mirada
y piensa en la despersonalización,
una mosca que choca contra el vidrio,
el ruido de la calle
y un reloj que le anticipa el tedio.
Nada de esto – excepto el tedio-
ha marcado al hombre.
La calle mantiene su rumbo,
la mosca, mientras se apoya en el vidrio,
deja de lamerse las patas
y comienza vuelo.
Adentro, el hombre prende otro cigarro
separa el humo con el dedo indice
y se quema la palma de la mano para sentirse vivo.
La mosca ignora al hombre,
éste a la mosca
y la ciudad en un bostezo los devora a ambos.